26 de julio.
Hace 2 meses que te fuiste.
10 de Junio.
Los días previos al sábado me sentía mejor, no para tirar cohetes pero si como para no llorar todo el día y no sentirme culpable. Sabía que se acercaba el día en el que podría hablar con más gente que me entendiera y poder compartir los sentimientos y vivencias sin ser juzgada o sentir vergüenza y pena.
Ya es sábado, Carlos se ha levantado cabreado y lo noto con cada sonido que sale de su boca y sus movimientos. ¿No querrá ir? Él dice que tiene sueño y que solo es eso, pero mi intuición me dice que hay algo más.
De camino al centro de Valencia me siento aún más ansiosa y nerviosa, el viaje se me está haciendo eterno. Cuando llegamos tenía la sensación de que ya había estado en ese lugar y que conocía a las demás parejas como si fuéramos amigos de toda la vida. Me sentí cómoda en esa silla, aunque el cojín al que abrazaba contra mi tripa era más reconfortante.
Desde que han empezado a hablar no he parado de llorar. Están contando uno a uno su perdida mientras lloro por ellas y lloro por mí. Nada más abrir la boca y pronunciar mi nombre las lágrimas salieron solas nuevamente, no hubo forma de pararlas y mi voz temblaba como si hubiera pasado todo ayer mismo y como si nunca lo hubiera contado a nadie. Sentí que volvía revivirlo y mis dudas, mis culpas y mis "y si" volvieron de nuevo a mi cabeza. Carlos finalmente confesó que se había levantado sin ganas de ir, que lo hacía más por mí que por él, pero que no se arrepiente de haber ido y haber escuchado a otros padres contar desde su perspectiva lo que sintieron y lo que les duele.
Tras esa hora y media de escuchar, hablar, sentir y experimentar el dolor de cada mujer y hombre salgo con otras sensaciones y pensamientos. Salgó aprendiendo que el duelo es normal y que yo solo debo estar presente y seguir con mi vida aun con ese dolor que a veces desgarra almas y mentes.
No estoy sola y nunca estaré sola. Hay miles de personas que pasan por la perdida de un bebé, de su hijo/a y siguen sus vidas sin poder olvidarlos, pero aprendiendo a vivir con su recuerdo y las sensaciones que dejaron en sus vidas.
También quiero escribir un poco más de la perdida gestacional o neonatal, ya que contar la perspectiva y la vivencia también es una buena forma de poder enseñar al mundo que es un duelo como otro cualquiera.
Tiene sus fases, su aprendizaje y su tiempo de curación. No debemos olvidar que se pierde un hijo y un plan de futuro, se pierde también la perspectiva de uno mismo, un pedacito de ti y un pedacito de tu pareja. Como siempre he contado en mis redes sociales el hecho de estar por encima de mi peso influye mucho en como me tratan los médicos y lo que me diagnostican en consulta. No soy una persona que le guste ir a urgencias aunque lo requiera por estar muy enferma o necesitar atención urgente.
Durante parte del embarazo he sentido dolores y pinchazos fuertes en el bajo vientre, un flujo abundante y algo turbio. He enfermado con fiebre, tos y mocos muchas veces, pero siempre me decían que era normal. Mis defensas estaban bajas por lo que los médicos lo atribuían a eso. Nunca tuve sangrado por lo que tampoco tenía la necesidad de ir a urgencias a que revisasen que todo iba estupendamente.
La ecografía de las 12 semanas era la que más miedo me daba, que me dijeran que mi bebé podría tener alguna enfermedad y que debía hacerme más pruebas o que no era posible continuar con el embarazo me tenía en vilo cada noche. Sé que muchas madres les da igual, pero yo siempre he pensado en que si decidía ser madre y traer a un niño a este mundo no quería que este tuviera una vida llena de problemas y necesidades que esta sociedad no estaba dispuesto a darle.
Tras ver la ecografía, escuchar los latidos y que me dijeran que todo estaba estupendamente respiré de nuevo y volví a sentir que todo iría bien. Pensé que no podría pasarme nada ni a mí ni a Lucía, estaba todo bien, ¿Qué otra cosa podría pasar?
Algo que no te cuentan ni antes de quedarte embarazada ni durante, son los miles de complicaciones que puede tener un embarazo. Los riesgos que puede tener más allá de informarte sobre lo que puedes o no comer, lo que debes tomar de medicamentos, sí hacer ejercicio o no. En el colegio te dicen que uses preservativos para no quedarte embarazada o tener enfermedades de transmisión sexual, te enseñan el proceso de embarazo y la anatomía de este, pero nunca te cuentan sobre abortos, complicaciones o perdidas gestacionales.
¿Es un tabú?
No sé si responder con un sí o un no. Tras contar mi experiencia mucha gente me confesó que pasó por eso o que algún familiar o amigo también lo pasó, pero que no lo contaron hasta años después por miedo y vergüenza. ¿Vergüenza de qué? ¿De haber perdido a tu hijo al que has amado cierto tiempo dentro de tu útero o fuera de él? Nunca creí que fuera a perder a mi bebé, nunca imaginé que tuviera que pasar nuevamente por este proceso tan doloroso física y mentalmente.
La mujer no debe contar antes de las 12 semanas su embarazo por si acaso. ¿Por si acaso? Yo decidí contárselo a mi familia antes de las 12 semanas, pero en redes sociales lo conté después, después de que pasara ese "peligro" que tanto me decían y al final tuve que terminar contando que había perdido ese embarazo. Yo decidí contarlo al mundo igual que también decidí contar la perdida. Nunca creí que fuera a perder a mi bebé, nunca imagine que tuviera que pasar nuevamente por este proceso tan doloroso física y mentalmente. Por suerte, cuando entré a urgencias nadie juzgo mi gordura ni mis "enfermedades" para culparme de la muerte o atribuirme esa culpa, aunque yo sí que lo hiciera.
Durante 4 días conocí a muchas matronas, ginecólogas, enfermeras, celadoras y ninguno de ellas me juzgó, me miró mal o me trató mal. Fueron todos profesionales que sabían que en esa habitación había una madre que no iba a llevarse a casa un bebe en sus brazos. Me brindaron ayuda, consuelo y amor. Aun a día de hoy pienso si esto hubiera sido igual en Madrid, si me hubieran atendido tan bien y con tanta paciencia o si directamente la gente hubiera sido borde y queriendo hacerlo todo con prisa.
En esta ciudad perdí a mi hija, pero he ganado confianza en mi misma y en los profesionales médicos. He conocido mucho más a mi pareja y la he amado más. He llorado y reído al mismo tiempo y sé que llegará el día en el que Lucía tendrá un hermano/a que también la amará aunque nunca la haya conocido.
Hace 2 semanas que me dijeron que tu corazón no latía. El dolor sigue estando y lo sigo viendo como un enemigo al que quiero exterminar y olvidar. Mis días son más llevaderos y no lloro tan seguido como antes.
Sigo pensando que ayer cumplirías 21 semanas en mi vientre y que a lo mejor te moverías más y ya podría sentirte del todo. Podría ponerte música y cantarte mientras papá nos abraza y hablamos en el salón.
Hoy he despertado mejor, con algo más de fuerzas y ganas de seguir hacia adelante aun que no te vayas de mi cabeza. Pienso que no pasa nada, me arropo en papá cada día y nos ayudamos mutuamente ya sea llorando, hablándolo o simplemente abrazándonos.
Decírselo a todo el mundo está siendo complicado.
Pensé que sería tan fácil como publicar un texto y que la gente solo me contestara que lo sentía, pero ahora que lo estoy viviendo me siento aún más sola en mi dolor.
Han pasado 4 días desde que abandonaste mi cuerpo y nos despedimos de ti. Todos los días han sido malos, pero ayer expresé tanto dolor que cada grito y cada lágrima me desgarraba la garganta
Me sentí sola en mi dolor, me sentí sola en esa cama aun que papa estuviera conmigo y la gente me hablase diciéndome que lo sentían.
Cuando me miro al espejo no me veo por ningún lado, ese brillo que tenía y esas ganas de vivir ya no están por ninguna parte.
En estos momentos me doy cuenta el hombre tan perfecto qué tengo a mi lado, hubiera sido tan buen padre contigo. Lo será, sé que lo será algún día y espero que sea a mi lado y que nunca te olvide.
No quiero perderle y no quiero que nuestra vida cambie drásticamente por perderte y no poder superarlo.
Hace 1 semana que te fuiste y nos dejaste sin posibilidad de volver a verte.
Me duele aún más, cada vez que cierro los ojos te recuerdo. Recuerdo expulsarte y verte frente a mí, tan pequeña y delicada. Tus manitas perfectas, tu orejita redonda que se parecía a la de papá. Aún duele tanto.
No paro de llorar y recibir mensajes de gente diciéndome que lo siente y que tengo que continuar y seguir hacia delante, ¿Por qué dicen eso?, ¿No ven el dolor en esas palabras? Hace 1 semana que te fuiste de nuestro lado, no sé porque no entienden que he perdido una hija aun que no hayas vivido fuera de mi tripa, estabas viva dentro de mí.
Mi madre dice que tengo que mirar que lo dicen porque me quieren, que no les dé cuenta a esas palabras porque no saben que decir y no lo dicen a malas… pero me duele tanto y me da tanta rabia no poder hacerles entender mi dolor y no encontrar en sus palabras algo que me ayude a seguir.
He tenido que decirlo en voz alta a la enfermera, he tenido que decir todo lo que pasó y he llorado tanto, no me salían las palabras sentía el nudo en la garganta aún más potente.
Lo he dicho en voz alta, he tenido que repetir que te he perdido, de nuevo me siento estúpida y culpable.
Me da miedo enfrentarme al dolor, dicen que llore, que grite y que me exprese como desee, pero cada lágrima que saco es como un puñal que me clavan en el pecho.
Quiero que deje de doler tanto, quiero que dejen de escribirme con pena y me digan lo mismo siempre. Quiero continuar sin sufrir, sin este dolor, recordándote sin llorar y con energía suficiente como para continuar mi día sin problema.
Irme a casa con los brazos vacíos, que duro está siendo. El pecho me sigue doliendo, siento una presión constante y pinchazos.
En el hospital me dijeron que me subiría la leche, me dieron pastillas para que parase y aun así siento que mi pecho va a estallar y que no tengo con que calmarlo.
Los ovarios me siguen doliendo tanto que no puedo vivir sin paracetamol y no voy al baño por culpa del hierro. Maldita la hora en la que me desangre en el quirófano y ahora tengo que estar 2 meses tomando hierro.
Los días pasan un poco más rápido que al principio, pero aún siento esa soledad como si fuera ayer mismo cuando todo ocurrió...
18 de diciembre de 2023. Hace 7 meses que te fuiste a las estrellas Lucía. Te fuiste pronto y sin poder despedirte. Hace 7 meses que te fui...